Mira mis manos, observalas bien,
¿Qué es lo que ves? ¿Puedes observar cada pedacito?
Mira, siente como late cada uno de ellos.
Si, lo se, no son todos. Aun tengo que recolectar algunos en el resto del camino.
Al llegar al final, tendre todas las piezas; lo armare de nuevo con mucho cariño y lo colocare nuevamente en el lugar que le corresponde.
Te sorprendera saber que estaras ahà para ayudarme a reconstruirlo. Me hiciste daño, si es cierto, pero también me ayudaste a crecer y creer. Justo cuando este armado por completo tu intervención en mi vida habrá terminado.
Gracias mi dulce niñ@

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados