Recuerdo Mi primer rosa sangrante

Recuerdo la sensación de tu desvanecimiento

Tu dulce sabor, tu embriagante sabor… no era como el de los demás

No era metálico, sino dulce y cálido

Aquella ocasión que te probé no se compara con nada

Desde entonces no he vuelto a encontrar tan exquisito manjar

Liquido de vida para los míos, de condena para los tuyos